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Mostrando las entradas de diciembre, 2024

Un hombre en la penumbra (II)

Cómo podría hacerle comprender que no puede ser luz cuando prevalece en lo más profundo de su alma una oscuridad latente y expectante. No podría mesurar la inexacta permanencia de esa nube de humores que no le permiten asomar a la ventana y ni por un atisbo de fortuna sonreírle al reflejo que le devuelve. Ella no podría leer entre líneas esa pesadumbre que lo envuelve y descifrar la tristeza que lo abraza ciertas ocasiones y que lo deja taciturno entre almohadas, sin hambre, sin sed, sin sueños.  Y es por eso que ignora sus llamadas y desaparece por días sin explicaciones. No sabría por dónde desenredar esa historia, por dónde comenzar a relatar la tormentosa memoria que opaca sus horas. Simplemente decide esperar a que vuelva la luz, espontánea y deliberadamente una mañana y recoger el teléfono dispuesto a ofrecer una perfecta excusa vestida de anécdota curiosa y con algo de fortuna ella elegirá creerle y aceptar el reencuentro. Entre tanto, navegará esas aguas oscuras y rezará, a...

#9

 

Las formas del amor

  Necesitas comprender que no todos los amores llegan al mismo destino, ni todos los caminos que se unen se transitan iguales.  Así como los inicios son distintos. Sin embargo, insistes.  Insistes con que cada alma que te roza sea una promesa de eternidad.  Es inminente que entiendas que las formas del amor nunca se parecen. No cumplen las expectativas.  Necesitas comprender que cada historia es una única entrega. Debes aprender a aceptar, livianamente,  las sutilezas de los encuentros,  los roces de las almas más allá de los cuerpos. Requiere asumir que un adiós no es naufragio, es una ola que ya tocó la arena y regresó a su mar. No concluye el amor con la despedida. Es la puerta a las nuevas oportunidades, es el camino del amor hacia el amor, peldaño tras peldaño. Necesitas comprender que no todos los amores  están hechos de lo mismo. Y que el plazo del amor no es el tiempo que mides: no responde a semanas, meses o años. Simplemente es el encuen...

#8

 

Un hombre en la penumbra (I)

De tanto en tanto se asoma a la ventana, observa el paisaje y permite, como pocas veces, que sus pensamientos fluyan libremente. Y se sorprende y suele detenerse a pensar en las formas en que la vida le ha ido dejando heridas imborrables. Cómo a medida que pasan los años una a una se van sumando y cada vez más cosas lo conectan con ese pasado.  Piensa que vivir sumando los años es un error. En realidad, afirma para sí que los seres humanos llegan a este mundo con la vida al 100%, con el corazón entero y los años van descontando. Van restando. Le sorprende cómo cada vez son más las experiencias que duelen. Cómo, cuando hace memoria, cada vez más recuerdos desatan lágrimas. No de forma pesimista ni con mirada depresiva, siempre consciente de que también se suma y se aprende. Pero de cualquier forma no deja de sorprenderle. Se mira el cuerpo como un reflejo del alma y observa las marcas, el desgaste, el cansancio. Siente el camino recorrido, las lágrimas derramadas, siente las huellas...