Quizás, tan sólo quizás, al final de nuestros días somos el recuerdo vivo y amoroso de quienes nos pudieron conocer y valorar. Quizás, al final de todo, somos el afecto que dimos y los momentos que entregamos. Quizás permanecemos cuando no nos olvidan, tal vez somos la huella que dejamos, los besos que dimos, los abrazos que entregamos. Tal vez, el día que nos vamos, somos la permanencia en los que quedan, el vínculo que forjamos, la tribu que construimos. Puede ser que no nos vamos cuando estamos en los corazones que tocamos. Es posible que sigamos presentes en la memoria de una palabra certera, una sonrisa estrepitosa, una amistad cómplice, un amor incondicional, un consejo genuino… Y quizás, tan sólo quizás, seremos siempre aquello que dimos en los seres que tocamos, la calidez con la que rozamos otras almas, la alegría que contagiamos, la magia que supimos crear, los momentos que pudimos compartir. Llega un día en que ya no somos de este plano y, tal vez, tan sólo tal vez, nos qued...