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Mostrando las entradas de marzo, 2025

#11

 

Te capturó el mar

  Te capturó el mar y te convirtió en olas.  Te conquistó, como conquista un Mediterráneo a una Atlántica.  Te hiciste sal y huiste en el recóndito mareo del horizonte húmedo.  El mar se mimetizó en tus brazos, o quizás te diluiste al punto de hacerte agua (?). Te conquistó de la forma hipnótica que lo caracteriza, dejando que elijas sin más opción que lanzarte a lo profundo.  Como si de Ícaro se tratase, te hiciste del mar y te marcó con su vaivén inquebrantable.  Te capturó el mar y le prometiste el cielo. Perteneces a su ciclo, eres otra de sus lunas, no puedes irte más que por un momento. Así de mágico y mitológico, te sentiste libre de adversidad y te sumergiste en esa última realidad constante, la de la eterna profundidad y constancia de la superficie. Te hiciste del mar y volviste a él, a ese retorno infinito.

Agua

  No sé si existe algo más fascinante que el flujo inconstante de la existencia.  Cuál rumbo toma una elección y cuánta riada lleva una vida.  De confines inexplorados, tan cristalinos como opacos, donde todo está servido más aún nada se encuentra dado. El correr de mil noches sin luna y tantas lunas diurnas, la inexorable invitación a lanzarse a lo profundo sin más certeza que el ocaso de lo que es tacto. Sin aparente rastro se forjan  las marcas de esta piel que transmuta sutil y se revela perenne.  Una espiral cíclica que camina palpitante hasta que el fulgor se apaga.  Desconozco si se advierte una experiencia más inquietante.  La cruda expectación de un fin inevitable y la dulcorosa esperanza de la eterna llama.

#10

Una agricultora empaqueta palitos de incienso en el pueblo de Quang Phu Cau en las afueras de Hanói, Vietnam . Ph.  Trantuanviet