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#16

 
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Cuotas de desencanto (II)

En mi mente te creé y te creí. Y si me perdí, también volví a ser yo. Me hiciste volver a mi. Me reconocí en tus ojos y aprendí mis verdades al verme en tu reflejo. Me dejaste ser libre y pensarlo,  y en tu cuerpo acepté mis defectos, en tus brazos abracé mis errores, en tu espalda descansé mis miedos, a tus pies me amé primero. Me hice a mi medida a tu lado. Me hice mi prioridad en tu compañía. Te creé, me inventé retazos de tí, sin que fueras lo que quería. No me cambiaste, no te cambié. Y sin embargo, fue tal como lo pensé.

#15

 

#14

 

Me fui de vos

No sé decirte si la noche se hizo eterna, si el silencio se apropió del cuarto, si las manos perdieron tacto o es que el aire se tornó ausente. Perdí la noción de todo, del reloj en la pared, del tiempo que continuó avanzando, del aire por nosotros viciado, de la falta de espacio, de la pena cautiva y el retorno autómata a tu lado. De un momento a otro, más bien de días, años, décadas de rutina, pero como si de un instante fuera, perdí la conciencia de cada aspecto de nosotros que nos hacía nosotros. Me olvidé de las ventanas abiertas, del frío invernal que se calaba por cada recoveco de mi cuerpo, de cada puerta golpeada y cada abrazo en suspenso. Me fui de todo y me dejé en pausa, y te di la libertad como prueba de presencia, me hice cautivo de tu mente, rehén de tus palabras, esclavo de mis temores. Cerré el alma, puse candado y me tiré al sillón a reconfortarme con eternos silencios y miradas ausentes. No podría aseverar que me di cuenta en algún momento, pero te dejé al otro lado ...

#13

 

De todo lo que soy

De todo lo que soy, de todo lo que tengo, me quedo con esto que siento. Me quedo con la dulzura del día que nace y la esperanza de la noche que comienza. Me quedo con la sonrisa auténtica y el llanto espontáneo. Me quedo completa y gratamente con lo vulnerable e imprevisible.