En mi mente te creé y te creí. Y si me perdí, también volví a ser yo. Me hiciste volver a mi. Me reconocí en tus ojos y aprendí mis verdades al verme en tu reflejo. Me dejaste ser libre y pensarlo, y en tu cuerpo acepté mis defectos, en tus brazos abracé mis errores, en tu espalda descansé mis miedos, a tus pies me amé primero. Me hice a mi medida a tu lado. Me hice mi prioridad en tu compañía. Te creé, me inventé retazos de tí, sin que fueras lo que quería. No me cambiaste, no te cambié. Y sin embargo, fue tal como lo pensé.