Es auténtica, y más que auténtica, es un huracán de emociones. Se expresa a raudales de palabras, risas estruendosas, abrazos y empujones. Hace ruido pero anda ligero, no la ven moverse pero deja huella. Su nombre significa triunfadora, pero todavía no se da cuenta. Bajo el signo del fuego se enciende ante las injusticias y se apaga ante las decepciones. Y se frustra, se frustra tanto, porque tiene alma joven y espíritu sano y no entiende nada este mundo tan tirano. Y no lo acepta, no se deja convencer, para ella no hay sitio para la maldad. Baja los brazos unas cuantas noches a la semana, rendida ante las decepciones, rendida ante el desamor y la falta de empatía. Ella que siente tanto no puede restaurar el alma de la noche a la mañana. Pero a cada alba se despeina los dolores y las desventuras y salta hacia el sol cálido que la recarga. Genuina y visceral corre, sin medir el tiempo, hacia la rutina. Llora en secreto tras un libro, en un descan...
Todos los días se tratan de lo mismo: un amanecer y un atardecer. ¿Y por qué perder el tiempo? Lo hago por placer ♥