Nací con los ojos abiertos. Un día martes, bien temprano a la mañana, de 1986. Según el archivo histórico meteorológico, ese día la temperatura máxima superó los 32°. Nací un día de sol, sin nubes, con calor y con mucha curiosidad. Ese día alguien me trajo al mundo: mi mamá. Si, se que me trajeron al mundo muchas otras personas como mi papá, el obstetra, las enfermeras y quizás algún enfermero… pero mi mamá se puso mi nacimiento a los hombros. Ella decidió que esperar no era lo suyo y pujó para que el parto llegue lo más pronto posible. Tanto así que en sala de espera asomé al mundo dispuesta a mirarlo desde el minuto uno; tanto así que enfermeras y obstetra tuvieron que improvisar una sala de partos y poner en práctica sus habilidades sin más que lo que tenían a mano. Y así es como mi madre, cual una leona sin miedos, sin tibiezas, siempre fuerte, siempre alerta, siempre a la delantera, me trajo a este plano. Desconozco a ciencia cierta si la historia transcurrió exac...
Todos los días se tratan de lo mismo: un amanecer y un atardecer. ¿Y por qué perder el tiempo? Lo hago por placer ♥