Receta Tan sólo una mirada, eso requiere. Si bien, la realidad es, que no se trata de sólo una mirada. Debe ser una que no duela, que simplemente brille. Una húmeda y limpia mirada que todas las luces de una ciudad cosmopolita encandile. Una que opaque el cielo más estrellado. Una que apague las sombras de cualquier miedo infundado. Toma sólo una mirada, que cautive y temple un alma desolada. Cristalina, limpia y simple, sin atisbos de engaño, sin dudas ni secretos. Una que diga presencia, que prometa ensueño, que sea apoyo y espalda que sea columna y abrazo. Auténtica, sin más. Tan sólo una mirada, sin un más allá que eso. Toma tan solo una mirada para saberlo. Ese instante de conexión que dice todo y no falla. Casual y cadente, abrasadora, intensa y ferviente. Taney, Suiza, 2017
Todos los días se tratan de lo mismo: un amanecer y un atardecer. ¿Y por qué perder el tiempo? Lo hago por placer ♥