Y los días que necesito apagarme mis pensamientos se despegan de la rutina y se detienen en sitios que no se describir, espacios de mi mente donde solo me encuentro yo.
Los días que necesito hacerme invisible me conecto a lo más profundo de mi y dejo que afloren todas las emociones acalladas.
Algunas ocasiones temo que sea mi oscuridad más oculta y me quede ahí, navegando en las nostalgias de los rincones de mi mente.
Allí están, observándome, siguiéndome, llamándome.
Ahí mismo junto a todo lo bueno y brillante que albergo, latentes, diciéndome que en algún momento será momento de volver a ellos.
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