Ir al contenido principal

Acerca del olvido

Cada trazo de mi vida se ha desdibujado desde hace un tiempo. 

Las líneas que con claridad había delineado, metódicamente, enseñándome el camino, se borraron y ahora sólo tengo difusas memorias de lo que algún día me dije que sería el destino a perseguir. 

Hubo un tiempo en el que todo parecía más claro y preciso. 

Con la carta de las certezas obtenidas y las batallas ganadas jugué un poco a tientas y otro poco con la fortuna (porque todos cuando estamos brillando sentimos que siempre estará de nuestro lado) y me deslicé hacia destinos que creí dominados y rompieron mis columnas más arraigadas. 

Hubo un rumbo, hoy sólo esperanzas.

Forjar alas tiene mucho de perder raíces (¿por qué nadie me lo dijo?). 

Forjar alas es quizás como desarrollar el músculo: romperse para crearse. Destruir para construir (¿será quizás por ello que el arquitecto disfruta más de una obra cuando la restaura?). 

Ya no veo con claridad el futuro y no sé con certeza si tengo en claro mi pasado (¿Qué pasó desde entonces? ¿Quién fui y por qué…?). Hay un calendario sobre el escritorio de esa habitación donde pernocto, con seis meses por delante que indican el 50% de posibilidades. 

Los días y el tiempo pierden sentido, no puedo racionalizarlos, se han diluido. 

Momentos… ahora pienso y vivo en momentos. El reloj marca un tiempo que en sí mismo desconoce, marca el tiempo para otros. Ese reloj marca instantes que recojo casi imperceptiblemente. Los segundos pasan y los días corren. El tiempo se mueve infinitamente y floto entre decisiones, pensamientos, memorias y anhelos. 

Forjar alas era también esta pérdida de lo conocido, ¿cierto? 

Forjar alas nunca fue fácil. Nadie dijo que sería sencillo (pero lo creí, un poco lo creí).

El camino de uno hacia uno es quizás también esto de borrar y volver a diseñar esos trazos cuantas veces sea necesario hasta que las raíces… las raíces…

Que sos un ave con nido. 

Que sos un nido de un árbol.

Que sos un árbol de temporadas.

Que sos tiempo y estás creando.

Italia. Un tren al sur. 2024.



Comentarios

Entradas más populares de este blog

#5

 

La esperanza

La esperanza, ¿energía, valor, don, estado? Una espera, una constancia de la espera optimista. Una espera sin fundamento ¿quizás? Y es en la esperanza que los seres humanos transcurrimos una existencia que en muchas oportunidades carece de lógica alguna. Un pasar por este mundo que te llena de cuestionamientos. Quizás la esperanza es un mecanismo de defensa, una forma de superar la enajenación, ese constante desposeer, perder el control, estar fuera de sí.  Es en la esperanza que nos fundimos con la energía del universo y entendemos que no hay mayor control que perder el control, que no hay mayor herramienta para superar este mundo que asumir que todo está dado. Que sólo somos artífices de un pequeño paso, que tenemos a nuestro alcance unas pocas herramientas para hacer y deshacer… pero que, en definitiva, todo, o casi todo, se trata de un ánimo optimista que nos lleva a querer, creer, y crear. Y le damos forma de expectativa, le ponemos un poco de realismo y salimos a jugar las ca...

Y los días que...

Y los días que necesito apagarme mis pensamientos se despegan de la rutina y se detienen en sitios que no se describir, espacios de mi mente donde solo me encuentro yo. Los días que necesito hacerme invisible me conecto a lo más profundo de mi y dejo que afloren todas las emociones acalladas. Algunas ocasiones temo que sea mi oscuridad más oculta y me quede ahí, navegando en las nostalgias de los rincones de mi mente. Allí están, observándome, siguiéndome, llamándome. Ahí mismo junto a todo lo bueno y brillante que albergo, latentes, diciéndome que en algún momento será momento de volver a ellos.