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RECETA

Receta

Tan sólo una mirada,

eso requiere.

Si bien, la realidad es,

que no se trata

de sólo una mirada.

Debe ser una que no duela,

que simplemente brille.

Una húmeda y limpia mirada

que todas las luces

de una ciudad cosmopolita encandile.

Una que opaque 

el cielo más estrellado.

Una que apague

las sombras de cualquier

miedo infundado.


Toma sólo una mirada,

que cautive y temple

un alma desolada.

Cristalina, limpia y simple,

sin atisbos de engaño,

sin dudas ni secretos.

Una que diga presencia,

que prometa ensueño,

que sea apoyo y espalda

que sea columna y abrazo.

Auténtica, sin más.


Tan sólo una mirada,

sin un más allá que eso.

Toma tan solo una mirada

para saberlo.

Ese instante de conexión

que dice todo y no falla.

Casual y cadente, abrasadora,

intensa y ferviente.


Taney, Suiza, 2017


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