Ir al contenido principal

HOLA EXTRAÑO

Hola Extraño.
Te sigo desde hace meses y no se aún quién eres. Pero no te preocupes, realmente no te sigo, sólo te observo cuando apareces, de casualidad, ácrono en el mundo virtual. He leído tus pensamientos en reiteradas ocasiones y debo confesar que creo que tienes una forma de pensar muy bonita. Eres un poeta de otro tiempo en el cuerpo de un joven contemporáneo que no encaja del todo bien en esa virtualidad mundana en la que te manejas; pero flirteas hábilmente entre las olas de publicaciones y los mares de superficialidad y has encontrado un lugar donde puedes ser cálido y auténtico. Simpatizo con las fotos fuera de cuadro, sin mucha historia o de rollo fotográfico de hace décadas que compartes amablemente. Sin embargo, cuando escribes, cuando cuentas en 50 palabras tus minutos de cotidianeidad con tal ligereza y compás inusitado siento que mi alma se despega y vuela y logras que me deje llevar a ese mundo, para mí, imaginario, que es tu realidad. Y no es poco decir, aunque no me conozcas, que me he dejado llevar. Tus relatos me conectan con alguien que no sé si he sido o si seré, me conectan con una historia que no es la mía pero que me apropio porque la siento transcurrir en mi alma. 

Recuerdo el día que vi tu primera foto: era la foto del edificio donde supe vivir por 4 años. Mis ojos no daban credibilidad a lo que observaban, no podía ser que habíamos compartido el domicilio sin habernos jamás cruzado. O quizás compartimos el espacio pero en tiempos diferentes. Disfruté enormemente imaginar los diversos escenarios en los que la causalidad podría haber jugado una carta fantástica o la casualidad podría haber dado lugar a un encuentro. Y nunca se dio en la realidad física. Nunca te crucé, Extraño. Pero vives donde yo viví, donde transité años de todo tipo de emociones, donde elegí caminos que me llevaron a cientos de miles de kilómetros lejos de casa, donde viví el primer amor que me dio la pauta de lo que debería ser un verdadero amor, donde conocí mi lugar en el mundo, donde conocí lo que quería vivir toda la vida. Estás viviendo donde lloré un amor no correspondido y experimenté el dolor que te llega hasta los huesos; donde temí y aprendí que los padres no son eternos y recé porque se quedaran más tiempo conmigo. En ese lugar aprendí a valerme por mi misma y que la soledad y sentirse solo son dos cosas totalmente distintas. 


Extraño ¿puedes dimensionar lo simbólico que ha sido para mi cruzarte hace meses? No salgo del asombro de ese día y de esa fotografía. Y me asombra aún más cómo un evento tan fugaz como ese pudo generar en mí una empatía y un asomo de cariño tan fervientes que te sigo y te observo cada vez que apareces. Y me pregunto por tu vida. Y un poco me importa que estés bien, que sigas contando tus historias y compartiendo tu rutina. Y es que en esas paredes transcurrió la mía y siento que algo de mi energía sigue allí y tu existencia en ese mismo espacio me transmite un sabor agridulce de todo lo que fue. 


Hola Extraño.

Si, te sigo desde hace meses y no sé bien quién eres. Tampoco sabes de mi existencia, tan solo soy una seguidora. No me he obsesionado contigo, puedes estar tranquilo. Sólo me he apegado a un recuerdo en el que ahora, de una forma atemporal, formas parte aunque eres del presente. Nada de esto es extemporáneo, no estabas en mi vida en ese momento y tampoco eres parte ahora, pero dibujas recuerdos y nostalgias que son tuyos y un poco vecinos míos y es en ese intercambio donde todo es oportuno. Gracias Extraño, has creado nuevos mundos a mi mundo, has hecho historia en mi historia, haces magia sin saberlo, haces vida en mi vida.


Nazareth, Portugal. 2017


Comentarios

Entradas más populares de este blog

Cuotas de desencanto (II)

En mi mente te creé y te creí. Y si me perdí, también volví a ser yo. Me hiciste volver a mi. Me reconocí en tus ojos y aprendí mis verdades al verme en tu reflejo. Me dejaste ser libre y pensarlo,  y en tu cuerpo acepté mis defectos, en tus brazos abracé mis errores, en tu espalda descansé mis miedos, a tus pies me amé primero. Me hice a mi medida a tu lado. Me hice mi prioridad en tu compañía. Te creé, me inventé retazos de tí, sin que fueras lo que quería. No me cambiaste, no te cambié. Y sin embargo, fue tal como lo pensé.

De todo lo que soy

De todo lo que soy, de todo lo que tengo, me quedo con esto que siento. Me quedo con la dulzura del día que nace y la esperanza de la noche que comienza. Me quedo con la sonrisa auténtica y el llanto espontáneo. Me quedo completa y gratamente con lo vulnerable e imprevisible. 

#10

Una agricultora empaqueta palitos de incienso en el pueblo de Quang Phu Cau en las afueras de Hanói, Vietnam . Ph.  Trantuanviet