Muy difundido en los últimos años, este libro, a mi parecer, vuelve a poner en foco algo que, quizás, en la
generación de mis abuelos era una cualidad esencial para lograr un objetivo o crear un proyecto de vida:
dar el valor a las pequeñas cosas.
Posiblemente la volatilidad y celeridad a la que nos hemos acostumbrado desde hace unas décadas nos lleva
a pensar que el progreso se da de manera lineal y ascendente y, por lo tanto, de forma rápida. Contrario a esto,
el autor nos permite aprehender que todas las cosas importantes se logran a partir de una pequeña decisión que,
con la repetición, se convierte en hábito: allí radica la clave del éxito.
Y aunque crear hábitos puede parecer de buenas a primeras una restricción de la libertad, por el contrario:
la promueven. Lo estable y lo predecible se reformulan dando un giro a una visión, quizás precaria, del ambiente
controlado. Cita a Carl G. Jung: “Mientras no logres transformar lo inconsciente en consciente, lo inconsciente
guiará tu vida y tú lo llamarás destino”.
Un dato que me quedó latente sobre la matemática de las pequeñas cosas:
“si logras ser un 1% mejor cada día durante un año, terminarás siendo 37 veces mejor al final del periodo.
Por el contrario, si deterioras tu conducta un 1% cada día, al final de un año habrás llegado casi a cero”.
⚓Un concepto: Perezoso proactivo
💡Una clave: Paradoja sorites
🔧Una herramienta: El ciclo de los hábitos
📌Una frase: “Ser curioso es mejor que ser inteligente”
Clear, J. (2018). Hábitos atómicos. Cambios pequeños resultados extraordinarios. Planeta.

Comentarios
Publicar un comentario