Me complace detenerme a observar el transcurrir de los sucesos cotidianos, de la vida. Sentarme en una plaza y, sin ningún otro objetivo, dejarme llevar con la mirada.
Ver cómo los pájaros bajan a tierra a picotear restos de comida o algún insecto. Entretenerme al ver jugar un par de perros y disfrutar de esa libertad sin tiempos que viven ellos. Otras personas que, también, están observando como yo. Algunas que disfrutan de una charla al aire libre. Otras que charlan sin conocerse. Aquellas que pasan sin detenerse.
El grito de un loro, un silbido a lo lejos, un pájaro que aletea, un par de palomas que coquetean.
Sentir el aire fresco que me roza. Placeres de minutos, un tiempo para uno. Hay placer en tantas cosas del día a día que ignoramos…
Me complace, me alienta, me regenera.
Ver cómo los pájaros bajan a tierra a picotear restos de comida o algún insecto. Entretenerme al ver jugar un par de perros y disfrutar de esa libertad sin tiempos que viven ellos. Otras personas que, también, están observando como yo. Algunas que disfrutan de una charla al aire libre. Otras que charlan sin conocerse. Aquellas que pasan sin detenerse.
El grito de un loro, un silbido a lo lejos, un pájaro que aletea, un par de palomas que coquetean.
Sentir el aire fresco que me roza. Placeres de minutos, un tiempo para uno. Hay placer en tantas cosas del día a día que ignoramos…
Me complace, me alienta, me regenera.
MOCAO. PORTUGAL. 2017

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